jueves, 30 de junio de 2011

CON M DE MAR.

Porque sé que te gusta ese título que, probablemente si lo lees en algún sitio, te hace estremecer y sonreír al mismo tiempo. Me resulta gracioso la facilidad con la que, de pequeñas, cambiábamos de mejores amigas, como si se tratasen de prendas defectuosas que devolvemos a la fábrica. En ella, un día cualquiera del 93, te crearon. Y no entiendo cómo hemos tardado tanto en hacer coincidir nuestras manías e impertinencias. Eres como una de esas pintoras que tiran globos a la pared y aver qué sale. Así de maravillosa. Es ese tipo de arte que, cuando lo ves, sientes envidia por querer haberlo hecho tú y, al mismo tiempo, intriga, por tratar de interpretar las distintas formas que ves. Un delicado abrazo reconfortante que siempre está dispuesto a un poquito más. Con M de Mar; María es frágil y dura. Sabe cuando podemos jugar con ella y cuando, se están pasando de la raya que delimita al resto de sus amigas. Es como una especie de escudo protector. La madre adolescente que se ocupa de decir "eso es de mala persona" cuando un plan malévolo vaga por nuestras neuronas. Aunque, no vamos a negarlo, ella es la primera en recorrer kilómetros de playa engañando a gente... Tan infantil como adulta.
Mucha suerte, ánimo en las Olimpiadas.

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