miércoles, 24 de agosto de 2011

Por desgracia... hay noches que se te hacen insufribles. Frías escenas oscuras que se antojan en impedir evaporar una pesadilla. Quieres, por todos los medios, despertar, salir de ese laberinto donde escenas que llevas meses queriendo olvidar se repiten una y otra vez, como si su director inconformista lo ordenara. Entonces... qué alivio... su mano, revolviendo mis cabellos me dice que ya todo ha pasado, que él está ahí, conmigo a mí lado, como cada vez que una lágrima desfile por mis mejillas, supervisando mi mundo para que nada pueda hacerme daño.

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