jueves, 22 de marzo de 2012

Hoy no ha pasado nada que merezca la pena contar. O tal vez sí, pero prefiero olvidarlo. Aun así, me muero de ganas por contarte cómo fue esta historia desde este lado. Ya es en serio, de una vez por todas. He cerrado tu pestaña en el Whatsapp para no abrirla nunca más (salvo casos extremos tales como "ey me han dicho que te dieron dos ostias; me alegro!"). No deseo nada malo para ti, ni mucho menos... Espero que la vida te devuelva, independientemente de cuando, el poco amor que le ofreces a las personas que te rodean. Me ha costado, lo sé. Y me seguirá costando, pero fíjate... Quién me iba a decir que tu mismo me fueras a convencer de que, en realidad, no te quiero tanto como pienso. Me cuesta darme cuenta de que todo era una bonita historia montada con recortes de viejos artículos. En verdad, me siento estúpida escribiendo tantas palabras hacia ti; pero nadie me dijo que esto fuera a convertirse en una obsesión de tales extremos. Siempre he sido mejor que tú, no intentes confundirme. Desde mi humilde lado del sofá te doy las gracias por si en algún minuto me hiciste sentir bien de verdad, sin que se tratara de un efecto del hechizo barato que formulaste sobre mí; por volverme loca durante un par de semanas y ahora ver reflejado algo más poderoso en el espejo. Espero poder mirarte y sentirme orgullosa por haberme dicho basta y no seguir ciega. En la vida, como en el arte, algunas terminaciones son agridulces. Especialmente cuando se trata de amor. A veces el destino une a dos amantes sólo para luego separarlos. A veces el héroe, finalmente, toma la decisión correcta, pero no en el momento puntual. Solo espero que si quedan momentos en los que mi subconsciente te eche de menos, puedan ser lo más breves posibles y que, poco a poco, acaben por convertirse en nulos. A partir de hoy prometo ser un poco más fuerte, evitar que las lágrimas se acumulen juguetonas en la garganta  y no cerrar de un portazo los consejos que no me dejaban dar el siguiente paso. No sigas preocupándote, ya sé darlo yo sola.

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