Me siento en paz. Por fin puedo decir que mi mar ha dejado atrás la tempestad, y que por fin ha atracado en un puerto anónimo en el que no hay distrubios por las aceras. De vez en cuando, la noche azota con su soledad... pero aún, no es motivo suficiente para huír a hurtadillas. Por ahora, me gusta disfrutar del mar frío por las mañanas y del viento al atardecer. Placeres que me gusta disfrutar por mí sola sin nadie que esté detrás de mi hombro castigándome, rasgando mi camiseta. Me saben a poco los días, porque siempre quiero un par de horitas más en las que poder sumergirme en mi mundo, donde nadie sabe qué canción suena. Quiero más y no sé de qué. Quiero buscar un beso prohibido y luego marcharme, buscar en la luna una almohada para poder soñar más de lo que ya lo hago. Quiero tantas cosas que no puedo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario