Últimamente, pasarme por mi blog se ha convertido en una tarea obligatoria. Será que tengo los sentimientos a flor de piel y no hago más que darle vueltas a la cabeza. Es fácil dar consejos, pero cuando es momento de aplicarlos, el estómago se te congela y sientes cosquillas por la espalda, y con esa excusa, te escondes del pretexto que te hizo dar un paso hacia delante y tres hacia atrás. Me duele el alma de verte a través de los ojos cerrados y sentir que no puedo hacer más; por dignidad, por respeto a mi misma. Que no te hable no significa que haya olvidado lo que ayer me dije, tampoco que mi bipolaridad haya dejado constancia de su mayor crisis... Es sólo que me gusto un poco más de lo que la gente se piensa, por eso, aquí estoy de nuevo, escuchándome, para evitar darme cuenta del silencio que mueve mi mundo.

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