Un blog es un diario. Es una manera mágica de acabar con el día a día y hacerlo tuyo. Poner punto y final a un problema, y que el espacio que hay entre tus manos y el teclado acabe dándole forma a una solución. Como todo, los diarios acaban por terminarse; las páginas se vuelven viejas y ya no encuentras recambios que añadirle para poder seguir encendiendo esta pantalla cada anochecer. Sin duda, para mí, es la mejor vía de escape. No hay mejor consejo que el que tú misma vayas idealizando una vez has soltado en serio los problemas que te atormentan cada día. Por eso y por todos los caprichos que me hayan hecho tomar la decisión, dejo de añadir hojas al final de mi libreta y comprar una nueva. Ítaca es un lugar maravilloso. Es un paraíso, el lugar al que todos deberíamos llegar algún día. Ítaca te brindó ese hermoso viaje y sin ella, no habrías emprendido el camino. Aquellos que sabemos lo que realmente esa isla esconde, sabemos que está tan llena como sabidurías hayas encontrado en tu camino hacia ella. Y gracias a ti, papá, se que cada paso es un fruto que cabe guardar, mimar, y mantener para siempre.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
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